
El nerviosismo forma parte de la sintomatología de numerosas enfermedades mentales, incluso benignas, así como de todas las neurosis.
Los trastornos por ansiedad, diversas fobias y las neurosis obsesivas o maníacas implican cierto grado de nerviosismo, menos frecuente en cambio en patologías más graves como las psicosis o las demencias.
El nerviosismo puede surgir también como respuesta a un estado de tensión, a una situación penosa, dolorosa o inquietante.
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