
Ante todo, es necesario establecer si se trata de un estado de nerviosismo reactivo y transitorio o bien de una característica del temperamento del individuo.
En el primer caso, el yoga, la relajación, las técnicas de respiración y una benéfica tisana pueden ayudar a controlar los síntomas. Además, se pueden resolver los problemas de fondo tratando de adquirir mayor confianza en uno mismo y en la propia imagen, junto con un mejor conocimiento de las propias capacidades reales.
En el segundo caso es necesario recurrir a la ayuda de un psicoterapeuta para comprender el origen de este estado emotivo y tratar así de dominarlo o de convivir con él sin que comporte demasiadas dificultades.
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